Algunas razones de la necesidad del control en obra de los hormigones


Si bien los profesionales de obra conocen que el hormigón debe controlarse, en la mayor parte de las obras no se realizan los controles reglamentarios. Esto se agrava más aún cuando se emplean hormigones in-situ o de proveedores de hormigón sin autocontrol alguno. Desde hace 4 décadas, el Reglamento CIRSOC 201:82 exige que los hormigones estructurales deben controlarse, conceptos que acompaña CIRSOC 201:05 vigente y que continuarán en CIRSOC 200 en discusión pública actualmente. Si bien los criterios estadísticos de control cambian entre las diferentes versiones del Reglamento, la necesidad y relevancia conceptual es exactamente la misma; con lo cual no puede decirse que lo expresado en el presente artículo es algo novedoso. No obstante, la actual inserción del hormigón elaborado aún en localidades pequeñas de la provincia y la articulación cada vez más pujante con los elementos de hormigón premoldeado que se muestran cada vez más versátiles en todo tipo de obras, hacen indispensable regular localmente los controles.

Existe la creencia que los ensayos de aceptación del hormigón, tanto en fresco (consistencia, aire, temperatura) como en estado endurecido (rotura de probetas a compresión), sólo tienen el objeto de asegurar la seguridad estructural ante esfuerzos mecánicos de una estructura, pero esto no es así. Los ensayos que se realizan también procuran cuantificar la durabilidad del mismo (categoría resistente mínima para ambientes de exposición con cierta agresividad, ensayos de succión capilar o de reactividad álcali-agregado) y también realizar controles de aceptación reglamentarios contribuyen a la sustentabilidad. La industria de la construcción consume cerca del 50% de los recursos naturales, consume cerca del 40% de la energía mundial en sus actividades y aporta cerca del 20% de los gases de efecto invernadero; con lo cual no pueden obviarse estas cifras que en su gran mayoría está relacionado con la construcción de estructuras de hormigón. A esto se suma que el hormigón es el segundo material más empleado por el hombre después del agua y muy por arriba de la suma de consumo de petróleo y alimentos; y todas las materias primas del hormigón provienen de la naturaleza y tiene un fuerte impacto ambiental asociado.

¿Pero qué tiene que ver realizar controles de probetas con la sustentabilidad? Es simple, si se utilizan hormigones no conformes, de mala calidad, pobres, flojos o cómo quiera denominarse; tendrán baja durabilidad, elevados costos de mantenimiento y seguramente deberán ser restituidos a poco tiempo sin cumplir su vida útil de proyecto, consumiendo energía para la demolición, generando escombros y utilizando nuevas materias primas para su construcción. Para que los hormigones sean sustentables, deben ser también durables y seguros. Cabe recordar que el control del hormigón empleado en las estructuras, es uno de los 3 eslabones principales para lograr una confiabilidad de nuestros proyectos:

· Diseño, especificación y pedido del hormigón elaborado. Un buen diseño por durabilidad, adecuadas especificaciones en documentos y planos de proyecto que sirvan para realizar un correcto pedido de hormigón elaborado, son fundamentales: si desde la concepción del proyecto, no se tienen en cuenta ciertos condicionantes; ya no se emplearán los materiales adecuados y racionales desde el punto de vista económico.

· Control de calidad del hormigón elaborado. Con numerosas ventajas sobre el hormigón in-situ, el hormigón elaborado como producto nunca viene certificado. Hay plantas pioneras en la región con certificación de su sistema de gestión de calidad que generan una mayor confiabilidad en los hormigones despachados, pero siempre deben ser controlados y el control es la única forma de dirimir una hormigonera que cumple con determinados estándares y aquellas que no lo hacen. Cabe aclarar que los ensayos (moldeo, protección, curado) deben ser realizados de acuerdo a procedimientos normalizados y por personal capacitado para estas tareas; no siendo difícil esta tarea en absoluto pero sí muchas veces existen desvíos que influencian negativamente en los resultados y pueden conllevar a conflictos.

· Control de tareas de obra. La calidad de las estructuras de hormigón dependen fuertemente de los controles de ciertas tareas constructivas como control de compactación de la base, revisión de armaduras y recubrimientos, no inclusión de agua en obra al hormigón, compactación, protección y curado; que deben acompañar al hormigón elaborado de buena calidad y cumplir con las especificaciones de proyecto.

Por ello, cuando estamos controlando el hormigón elaborado y las técnicas constructivas, aspecto obligatorio en todas las obras hace 4 décadas, estamos realizando muchas tareas de forma simultánea:

· Medimos la resistencia del material empleado que da la seguridad estructural a nuestros proyectos y debe responder a especificaciones y planos.

· Cuidamos los recursos económicos de nuestros clientes, ya que en inversiones públicas o privadas es necesario garantizar que se realicen de forma adecuada.

· Mejoramos la sustentabilidad de la industria de la construcción que es la actividad humana de mayor impacto global en líneas generales.

· Reducimos recursos futuros en cuanto a mantenimiento no previsto por materiales de mala calidad o elementos fisurados, para dar ejemplos sencillos.

· Nos resguardamos de posibles conflictos en los cuales el proveedor de hormigón deba responder económicamente por una falla del producto, que de no realizar probetas es difícil luego determinar responsabilidades de forma veraz.

· Cuidamos nuestro rol profesional y tenemos constancia que en los planos conforme a obra, se garantiza que la estructura cuenta con los materiales de la calidad requerida en proyecto.

Si tiene tantas ventajas el control y es obligatorio ¿Por qué se controla menos de la mitad de los hormigones despachados?

· Creencia que el hormigón es noble y que siempre responderá bien ante cualquier tipo de mal trato.

· Confianza ciega en el proveedor de hormigón elaborado, sea cual fuere; existiendo en la zona un gran abanico de hormigoneras serias y otros proveedores que no tienen los mínimos controles de calidad según exigencias de IRAM 1666.

· Creencia que los controles son sumamente costosos. Por ejemplo, en un edificio de 6 pisos y 160 m3 de planta que se emplean 500 m3 de hormigón, se deberían moldear y ensayar cerca de 70 a 80 probetas para cumplir con el reglamento, teniendo un costo menor a U$S 500 en los ensayos reglamentarios y obligatorios, pudiendo tener una influencia en el precio de venta del 0,03% a 0,04% para dar una referencia. En una vivienda de 200 m2 que consume 100 m3 en fundaciones, tabiques y losa, los ensayos de probetas podrían llegar a U$S 100 teniendo una incidencia bastante del orden del 0,05% de la construcción. Estos valores son inferiores siempre al 0,1% en obras convencionales. En caso de no realizar controles o estudios complementarios de seguridad de obras, los costos sí serán muy elevados y significativos, no el control rutinario.

· Pensamiento que todos los clientes no quieren afrontar de los ensayos y muchas veces el profesional de obra ni se lo propone realizar. Muchos clientes, teniendo en cuenta esta influencia, desean asegurar la calidad su inversión.

· Creencia que “porque yo hice así las cosas hace muchos años, siempre me han salido bien”, lo cual nadie puede autocalificarse profesionalmente sin tener ensayos o valores que lo respalden.

De todos modos, los conceptos anteriores pierden validez cuando uno hace una comparación con una ley de tránsito: ¿Por qué hay que usar cinturón de seguridad mientras manejamos? Porque lo dice la ley (y punto). ¿Por qué se procura cumplirla? Porque puede haber un accidente o una penalidad.

Pero si entonces el Reglamento es obligatorio y en muchas obras no se cumple… ¿Cómo hacer? Es muy sencillo: dictar ordenanzas de aplicación en determinado territorio. Hay varios municipios y provincias que realizando sencillas ordenanzas de hacer cumplir el Reglamento y que con la presentación de la documentación parcial en inspecciones y final de obra incluyan los resultados de probetas de hormigón, se soluciona esto. Lo cual es obligatorio de hecho para otros aspectos como ensayos de suelos en muchas estructuras, puede extrapolarse sin inconvenientes y no resiste debate alguno de hacer cumplir el reglamento y tener estructuras seguras. Como así también puede proponerse que los proveedores de hormigón locales cumplan con IRAM 1666 vigente y que lo manifiesten en sus remitos de entrega.
En ciertas ciudades que se ha implementado, al inicio suele tener cierto rechazo de los mismos profesionales y se sienten molestos, pero es una herramienta muy valiosa: es la obligatoriedad que el cliente se haga cargo de los ensayos (Dirección de obras, dueño o propietario; salvo que un pliego exprese que la constructora debe realizarlo a su costo) y que los profesionales tengan seguridad del material que se está empleando en las estructuras, ya que el otro material fundamental que es el acero ya viene certificado. Es de gran ayuda para la sociedad en general para cuidar sus recursos (económicos, ambientales) y para jerarquizar la industria del hormigón elaborado, recientemente regulada por IRAM 1666:2020 (Se dictará un curso extensivo de 8 horas on-line vía CAMARCO-AAHE de la nueva Norma IRAM 1666 a partir del 26 de octubre y en canal de Youtube de CAMARCO hay una exposición de 2 horas por si hay interesados).

Haciendo un paralelo con actividades cotidianas fuera de la industria de la construcción, los controles son exigibles y se cumplen en muchísimas actividades: control periódico de ascensores, verificación de matafuegos, control de air-bags y frenos de automóviles antes de salir a la venta, control de medicamentos y alimentos, revisión técnica de vehículos, control de instalaciones de gas… y muchas otras actividades que son controladas por personal habilitado y capacitado para ello. Entonces… ¿Porqué no controlamos muchas veces los hormigones de nuestras obras? Cabe la reflexión y eliminar los mitos que existen y básicamente lograr dos objetivos: cumplir con “la ley” (Reglamento de estructuras obligatorio vigente) y cumplir con nuestro rol profesional para con la sociedad a mediano y largo plazo.



Ms. Ing. Maximiliano Segerer



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